


Desafiante al terreno más escarpado. Albondón surge en el corazón de la sierra. El entorno resulta tan abrupto que el turismo masivo no ha hecho mella en las singularidades de esta localidad. Blanco como las nieves de las cotas más altas, el pueblo parece sacado de una postal. La tranquilidad del entorno mejoran los espíritus saturados de premuras.
Los aventureros, sin embargo, tendrán campo suficiente para convulsionar su adrenalina. La escalada y el senderismo son dos de los deportes más practicados en Albondón.
Sirve, además, este pueblo como base perfecta para recorrer localidades cercanas. La ruta Alcaiceña une Albondón con Murtas, mientras que La Angostura le conecta con Albuñol. Sorvilán también está bien comunicado a través de un antiguo camino.



